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La importancia de la educacion en los niños

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El derecho del niño a jugar

1.El juego es la actividad propia y característica del niño...

Propia porque el chico juega todo el tiempo. Todo lo que hace, como juego lo hace. Y característica, porque la necesidad de jugar lo distingue del adulto. El niño vive en estado de juego. El niño se forma en un proceso de juego, de interacción lúdica con otras personas, con los objetos, con los animales, con los hechos.

El juego tiene una razón en sí mismo. Cuando el juego no es interesante para el niño, este lo abandona. Jugar forzado es aburrido y el niño sólo lo hace si le exigen como obligación. Y con eso ya no es juego, sino tarea.

2. El niño necesita jugar como necesita vivir. ...

Sin jugar, él no vive su infancia.

Sin jugar, quema etapas, dejando huecos que más tarde se irán a manifestar como bases inestables de la personalidad. El ejercicio del juego, que en el fondo es una interacción existente re-creadora con los objetos y los hechos, le da al niño experiencias y conciencia de que la realidad es mutable

Walter Benjamín:

"Es por medio del juego, en la infancia y del trabajo, en la edad adulta; que el hombre ejerce el poder sobre la naturaleza y produce la cultura, hace historia.
 

3. El niño aprende el misterio jugando con él...

El juguete es él vinculo y el juego es el camino que el niño sigue para llegar a las cosas, para descubrir los secretos que esconde una mirada sorprendente, para deshacer temores, para explorar el desconocido. Es por mediación del juego que el niño logra tomar el misterio de la mano, sin quemar el corazón. Todo es materia de juego y, por medio de él, todo es traído para el reino de lo posible, de lo aceptable y de lo modificable.

Quienes enseñan saben que el ambiente lúdico es el más propicio para el aprendizaje y el desarrollo del niño.

4. Educación y juego son inseparable

Como educadores preescolares, ustedes más que nadie, conocen la extensión y la profundidad de esa relación.

Cómo la educación opera sus efectos, como produce resultados en el niño. Normas, valores, informaciones, conocimientos ya elaborados, experiencias y práctica de los adultos llegan al niño por el ejemplo y la palabra.

Sin embargo, ellos no son, aún educación. Constituyen el acercamiento cultural de la familia, de un pueblo, de la humanidad, transmitido. El niño involucra todo en el juego, cuerpo, inteligencia y afecto. Y juega con todo lo suyo: con la mano, con el cuerpo, con el llanto y la risa, con la narración y la fantasía

se puede afirmar que:

  • El niño tiene derecho a jugar.
  • Los adultos tienen obligación de posibilitar este ejercicio de derecho.
  • La sociedad y el Estado tienen responsabilidades frente al juego, como las tienen con la educación del niño.
  • El juego debe ser afirmado como derecho.

Si jugar es un derecho del niño, la defensa de ese derecho y la garantía de su realización debe esta en el ámbito jurídico, de las leyes, de las normas, del Derecho. Existen dos espacios en donde ese asunto puede ubicarse jurídicamente:

  • En los derechos de la persona:
  • En los derechos del consumidor:

En la relación al primero, tenemos la Convención de las Naciones Unidas sobre Los derechos del Niño, que afirma en su artículo 31:

"1. Los Estados Partes reconocen el derecho del niño al descanso y al entretenimiento, al esparcimiento y a las actividades recreativas propias de la edad, bien así a la libre participación en la vida cultural y artística."

"2. Los Estados Partes respetarán y promoverán el derecho del niño a participar plenamente de la vida cultural y artística y estimularán la creación de oportunidades adecuadas, en condición de igualdad, para que participen de la vida cultural, artística, recreativa y de entretenimiento."

El derecho a jugar equivale al derecho a la infancia.

Si jugar es típico del niño, si la infancia es una edad de juego, si la actividad más extensa, más intensa, más característica de la infancia es la ludicidad, no se puede concebir la infancia sin juego. Impedirle jugar es robarle la infancia al niño, anticipar la vida adulta.

El trabajo precoz, está arrancando la infancia de los niños. El derecho a jugar implica el deber del Estado de prohibir el trabajo infantil y a castigar a los que someten al niña trabajo inadecuado para su edad.
 

Publicado por mpassarello el 22 de Julio, 2005, 21:44 | Referencias (0)

LA IMPORTANCIA DEL JARDÌN DE INFANTES Y EL JUEGO EN EL NINO

El jardín de infantes es la primera institución educacional a la que concurren los niños. Cualquier niño desde los 3 años, y hasta antes del ingreso a la escuela primaria, puede recibir educación básica común en cualquier parte de Japón. (Algunos jardines de infantes aceptan niños antes de cumplir los 3 años, no esperan a que tengan 3 años en abril para poder ingresar) El jardín de infantes es la primer lugar en donde los niños desarrollan cada uno de sus puntos buenos y posibilidades en forma colectiva.
A diferencia de la escuela, que se basa en los libros, la educación en el jardín de infantes se basa en el JUEGO. En el jardín de infantes los niños aprenden muchas cosas; cómo tener una buena relación con los demás, ampliar el vocabulario, descubrir las maravillas y misterios de la naturateza, etc. Y basados en estas experiencias, comienzan a estudiar a partir de la escuela primaria. Decimos JUEGO, pero en realidad es el programa educativo que planean de antemano los educadores, y que proveen las experiencias necesitas para el crecimiento de los niños.

El juego constituye en el niño su actividad central. Hace activo lo que muchas veces sufre pasivamente. El niño juega no sólo para repetir situaciones placenteras, sino también, para elaborar las que le resultaron dolorosas.

Al jugar, el niño exterioriza sus alegrías, miedos, angustias y es el juego el que le ofrece la posibilidad de elaborar, por ejemplo, los celos hacia un hermanito en el juego con un osito, al que a veces besa y a veces pega. El juego le aporta una larga serie de experiencias que responden a las necesidades específicas de las etapas del desarrollo.

Durante el primer año de vida, por ejemplo, los intereses se centran en el chupar, morder, explorar los juguetes, hasta la aparición de los dientes.

Más adelante, el "jugar a la mamá o el papá", le permite identificarse con aspectos de ellos que contribuyen en la formación de la personalidad.

A medida que van creciendo comienzan a jugar con los juegos reglados donde se observa cómo pueden competir, si aceptan o no las reglas, cómo reaccionan frente al ganar o perder, etc.

Un niño que no juega nos hace pensar que algo que le está sucediendo, y si esta situación se repite frecuentemente se hace necesario una consulta.

Compartir el juego del niño es una manera de intercambiar con él, contenerlo, y volver a conectarse con una parte de niños que conservamos los adultos a través del tiempo.

Publicado por mpassarello el 8 de Julio, 2005, 22:36 | Referencias (0)

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